jueves, 7 de mayo de 2020

11 Día del Himno Nacional

11 de Mayo de 1813

El Himno Nacional fue aprobado como la única canción de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Fue escrito por Vicente López y Planes y la música por el maestro catalán Blas Parera.

Historia del Himno Nacional Argentino

    Al parecer, todo comienza el 24 de mayo de 1812, con la representación en la Casa de Comedia de la pieza teatral El 25 de Mayo, de Luis Ambrosio Morante, cuyo final desembocaba en un encendido himno coreado por los actores, sobre música original de Blas Parera.

    La versión más romántica de la historia señala que entre l
os espectadores se encontraba Vicente López y Planes, quien embriagado de inspiración habría escrito esa misma noche la primera estrofa de un himno que pronto reemplazaría al de Morante. Con ligeras variaciones, esta es la versión que se refleja en películas como La creación del himno (Mario Gallo, 1910) y El grito sagrado (Luis César Amadori, 1952).

    En noviembre de 1812 fue auditada frente a las autoridades de la Asamblea, en los primeros días de mayo de 1813 la primera interpretación la realizó en su casa la patriota Mariquita Sánchez de Thompson y, finalmente, la Asamblea, proclamó el 11 de mayo, que la canción compuesta por versos de Vicente López y Planes y con música de Blas Parera, se convirtiera en el himno oficial. Eso sí, la versión original es bastante más extensa a la que conocemos hoy en día…


Letra del Himno Nacional Argentino (Versión original)

Oíd mortales el grito sagrado
Libertad, libertad, libertad;
Oíd el ruido de rotas cadenas
Ved el trono a la noble igualdad
Se levanta en la faz de la tierra
Una nueva, gloriosa nación
Coronada su cien de laureles

Y a sus plantas rendido un león.

Sean eternos los laureles
Que supimos conseguir
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
La grandeza se anima en sus pechos;
A su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas

Y en sus huecos revive el ardor
Lo que va renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.

Pero muros y sierras se sienten
Retumbar con horrible fragor
Todo el país se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
Arrojarse con saña tenaz?
¿Y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
Luto y llantos, y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve argentinos
El orgullo del vil invasor
Vuestros campos ya pisa cantando
Tantas glorias hollar vencedor
Mas los bravos, que unidos juraron
Su feliz libertad sostener
A estos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor
El clarín de la guerra, cual trueno
En los campos del sud resonó
Buenos Aires se opone a la frente
De los pueblos de la ínclita unión

Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán
La colonia y las mismas murallas
Del tirano en la banda oriental
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió
Y azorado a su vista el tirano
Con infamia a la fuga se dio
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la libertad
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín
Y de América el nombre enseñado
Les repite, mortales oíd:
Ya su trono dignísimo abrieron
Las provincias unidas del Sud
Y los libres del mundo responden:
Al gran pueblo argentino salud.



Las modificaciones en el Himno Nacional

Está claro que la versión del Himno Nacional Argentino tal y cual la conocemos en la actualidad está bastante más reducida que la versión original. Y todo tiene su por qué… Resulta que como la composición que llevaron a cabo Vicente López y Planes y Blas Parera alcanzaba cerca de los 20 minutos, se decidió abreviar las estrofas.

Esa tarea fue encomendada al músico porteño Juan Pedro Esnaola, aunque sus arreglos fueron aceptados recién algunas décadas después. Fue en el año 1900, durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, que empezaron las modificaciones. Además de la duración por la que originalmente se cambió el himno, en ésa época también se sumó que se consideraba que la letra molestaba y complicaba las relaciones del país con España a futuro. Por lo tanto, aunque la idea inicial de Roca era modificar parte del texto, se decidió a través del decreto del 30/03/1900 cuáles estrofas cantar y cuáles no. ¿Qué se resolvió? Que se cantarían los primeros cuatro versos, los últimos cuatro y el coro.

La polémica continuó por años entre historiadores, intelectuales y el periodismo, pero finalmente, en 1928, bajo la presidencia de Marcelo T. de Alvear, se le puso punto final al debate: se formó una comisión y se ratificó la versión de Esnaola con los recortes decretados por Roca.

Juan Pedro Esnaola, el hombre que cambió el Himno Nacional

Nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1808. Fueron sus padres José Joaquín Esnaola y Josefa Picasarri. Sus inclinaciones artísticas lo llevaron al aprendizaje de la música. En 1819 viajó a Europa para perfeccionarse en el Conservatorio de París, donde aprendió contrapunto con los más acreditados maestros y llegó a ser considerado un “niño prodigio”. A su regreso, en 1822, fue ya un compositor dotado de todos los medios técnicos que su época podía proporcionar. Su primer trabajo fue una misa a tres voces, seguido por un réquiem para orquesta, una sinfonía y una cavatina, además de obras de carácter religioso. Se ganó la vida como profesor de música. Entre sus alumnas se contaba a Manuelita Rosas, la hija de sus amigos Juan Manuel de Rosas. En 1842 fue nombrado presidente del Banco Central de la Provincia de Buenos Aires y en 1866 de la Casa de la Moneda. Su obra musical de más trascendencia fue el arreglo al Himno Nacional Argentino, que realizó en 1860. Tuvo a su cargo la creación de una Escuela de Música y Declamación, precursora del Conservatorio Nacional. Falleció en Buenos Aires, el 8 de julio de 1878.